En el camino de retorno a la rectitud universal, existen figuras cuyas acciones transformaron el rumbo de la historia espiritual de la humanidad. Para la comunidad noájida global, el Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem Mendel Schneerson, no es solo un referente de sabiduría, sino el gran motor de una era de despertar. Con una visión profética y un amor incondicional por toda la creación, el Rebe recordó al mundo que las Naciones tienen un rol sagrado y único en el plan divino.
En este artículo, exploramos 13 maneras profundas en las que el Rebe impactó tu camino espiritual, recordándonos que cada precepto, cada acción buena y cada destello de fe nos acerca un paso más a un mundo lleno de luz y redención.
Nacido en Nikolaiev, Ucrania, en 1902, la vida del Lubavitcher Rebe comprende muchas de las etapas del siglo XX: el auge y la caída de la Unión Soviética, el Holocausto, el Israel moderno, la revolución cultural de los años 60 y los albores de “La era de internet.”
El Rebe creía que cada persona, independientemente de sus antecedentes o conocimientos, podía ser idónea como un conducto para difundir la bondad y la compasión dondequiera que estuvieran. Juntos, esos actos combinados podrían iluminar el mundo, elevarlo y traer una verdadera trascendencia.
Es por eso que el Rebe de Lubavitch despertó la necesidad de difundir los siete mandamientos de los hijos de Noaj. En efecto, para que las falsas religiones cambien y para que todos reconozcan la religión de la verdad, no es posible contentarse con el estudio limitado de los siete mandamientos, hay que revelar a los ojos de todos la verdad y la belleza de nuestra Torá en su totalidad.
La idea de que la Torá interior (Jasidut/Chasidut) tiene un potencial universal o de preparación para la era mesiánica (donde “la tierra se llenará del conocimiento de Dios”) aparece más en interpretaciones posteriores al Baal Shem Tov, especialmente en el movimiento Jasídico y en figuras como el Rebe de Lubavitch (quien promovió “ypuzu maayanoteja chutzá” —que tus fuentes se esparzan afuera— como misión universal).
1 Judaísmo en Espacios Públicos
Hoy en día, las Janukiot gigantes son algo común, desde Manhattan hasta la Casa Blanca, desde la Torre Eiffel hasta las playas de Hawái. Estas janukiot y acciones públicas no solo fortalecen la identidad judía, sino que iluminan a toda la sociedad, recordando a las naciones los valores universales de milagros, libertad y santificación del Nombre de Dios.
Durante siglos, los judíos fueron restringidos a esconder su judaísmo.
El Rebe aprovechó y celebró la libertad de los Estados Unidos para servir a Di-s y trajo, no sólo a Janucá, sino también a todas las demás festividades judías y casi a cada mandamiento, al frente y al centro de la vida pública.
Ser judío no es algo que sucede solo en la sinagoga, sino a todas partes donde va un judío. Difundiendo luz y bondad incluso en las noches más frías y oscuras del invierno.
2. La fuerza de los jóvenes
El judaísmo siempre ha situado en un papel vital a la educación, como la clave de la continuidad. Los jóvenes de todas las naciones buscan significado. El Rebe vio en ellos el potencial de convertirse en faros morales universales. Aclaró la importancia de la experiencia y la interacción como clave para llevar estas valiosas enseñanzas al mundo futuro.
En lugar de ver a los niños simplemente como adultos sin terminar, el Rebe reconoció el vigor, la apertura y la búsqueda de la verdad entre los jóvenes, como ventajas únicas que podrían enseñar e inspirar a sus ancianos y fatigados veteranos.
El Rebe le dedicaría charlas especiales a los niños, comprometiendo sus mentes y corazones con la Torá.
Desde las manifestaciones públicas en la década de 1950 hasta la ramificación de la cooperación judía con la red Tzivot Hashem en la década de 1980, el Rebe comprendió que era a través de la acción, que la energía innata de la juventud podía ser catalizada y enfocada, inspirando a los adultos.
3. Rebelión es revelación
El Rebe era un rebelde ortodoxo, un radical tradicional.
En los años sesenta, el resto de la colectividad judía miró con desdén lo que estaba sucediendo con su juventud y gritó: ¡Desequilibrio estudiantil! ¡Hippies y caprichos! Esta es ciertamente una generación trastornada y perdida.
El enfoque del Rebe declaraba lo contrario: ¡Finalmente, el témpano de América comienza a derretirse! Finalmente, ¡sus jóvenes están demostrando que la conformidad no es la cúspide de los objetivos de la vida! Han destrozado los ídolos del falso progresismo; ahora solo necesitan ser devueltos a las vivas aguas de su herencia.
4. El poder del alma femenina.
El Rebe fue visitado una vez por un influyente político de Nueva York y su esposa. Al ver que la esposa, una magnífica abogada por derecho propio, estaba en silencio durante la conversación, el Rebe se volvió hacia ella y le preguntó: "¿Por qué no dices nada? Estos son tiempos de derechos de las mujeres. . . ”
El Rebe empoderó a las mujeres judías como líderes, educadoras y generadoras de luz. Muchas de ellas se han convertido en maestras influyentes para mujeres de todas las naciones que buscan vivir con dignidad, propósito y conexión espiritual.
5. Ninguna persona está demasiado lejos
El Rebe consideraba a cada persona como portador de bondad inherente en el núcleo de su esencia y poseedor de un papel único en el mundo. Eso significaba que incluso una persona encarcelada por delitos varios, no podía pasarse por alto ni ignorarse, y podía y debía ser rehabilitada y activada invariablemente.
Si bien muchos en la comunidad judía querían lavarse las manos de cualquier persona que consideraran inferior a su dignidad, el Rebe alentó la rehabilitación de estas personas.
Las familias de los reclusos también deben ser apoyadas y se debe fomentar la educación preventiva para aquellos que están en riesgo.
6. Conociendo la alegría
El Rebe transformó el judaísmo de una experiencia asociada principalmente al sufrimiento en una celebración constante de la vida. Esa alegría auténtica no es solo para los judíos: es un faro contagioso que eleva y sana a toda la humanidad.
El Rebe buscó y propuso imbuir alegría en todo el amplio espectro de la vida judía para influenciar también a las naciones. Cada momento, cada buena acción, cada experiencia logra reflejar un sentimiento de orgullo y un espacio para regocijarse. El judaísmo no merecía ser solamente llorado y suspirado, sino celebrado con júbilo.
7. Siempre práctico
El Rebe creó una campaña de diez ítems, centrada en ejercicios simples, prácticos y factibles que podrían realizarse en cualquier lado.
Combinando su filosofía de llevar la acción judía a las calles y entender la importancia de la vivencia, el Rebe maridó estas dos creencias en una solicitud pragmática de que las personas realicen una acción concreta inmediata. Toma un momento y ponte tefilín; velas de Shabat; comer kosher.
Lo que hiciste hasta ahora, y lo que harás mañana, no es la cuestión. Aquí mismo, ahora mismo, se trata de hacer una buena acción.
Esa conexión, aunque parezca transitoria, es trascendente y eterna.
8. Identidad
En 1974, el Rebe presentó al mundo el “Mitzvá Tank” o "Tanque de Mitzvá": camiones o casas rodantes convertidos en centros judíos móviles donde el orgullo judío podía ser grandioso: audaz, desvergonzado y dispuesto para atraer al público.
Ser judío ya no era una experiencia pasiva. En cambio, la lucha por la identidad y continuidad judía fue algo activo, en la que cada judío podría tomar una posición proactiva.
9. Una comunidad
El judaísmo es relativamente único en su creencia de que los gentiles no necesitan convertirse en judíos para obtener trascendencia. Cada uno de nosotros, siguiendo nuestros evocaciones específicas, podemos vivir una vida correcta y ética.
Pero la historia a menudo no dio a los judíos la oportunidad de servir como "luz para las naciones", socios en la creación de un mundo justo y recto.
Sin embargo, el Rebe alentó a toda la humanidad a seguir el llamado moral universal de las llamadas "Siete Leyes Noajidas/Universales"
Cada individuo tiene su recorrido propio dentro del camino. Sin embargo, hay una base universal para todos nosotros.
A través de dicha participación, el Rebe creía que el mundo podría alcanzar su definitiva razón de ser.
Como el Rebe le dijo al ex alcalde de la ciudad de Nueva York, David Dinkins: “Somos una faceta. Somos un pueblo, viviendo en una ciudad, bajo un gobierno y bajo un Dios.”
10. Aprovechando la tecnología
La gente a menudo ve el judaísmo tradicional, especialmente como lo practican los Jasidim, como anacrónico y opuesto a la tecnología moderna.
Y aun así, el Rebe propulsó una visión de la vida judía que no estaba en contradicción con los avances tecnológicos, considerando que el floreciente campo tecnológico es un componente valioso para lograr un bien mayor.
Utilizando los últimos medios disponibles de comunicación, el Rebe alentó a que en la radio en la década de 1950, el satélite en la década de 1980 y la Internet a principios de la década de 1990 se utilizaran para promover el conocimiento y la educación.
Educó que cuando la tecnología se aprovecha de la manera adecuada, no es negativo, sino que en sí mismo trae dignidad y bondad para el mundo.
11. Faroleros
La tarea de difundir el conocimiento judío, no es algo que deba dejarse solo para los expertos profesionales judíos o al clero.
El Rebe exhortaría a que, si todo lo que sabes es Alef, ¡entonces enseña Alef!
Cada uno de nosotros tiene el poder de instruir e inspirar a otros. Además, tenemos la tarea de no solo enseñar a los demás, sino también capacitarlos para que ellos, a su vez, puedan enseñar a los demás. Al igual que un farolero que enciende una llama y una vez que la mecha está completamente encendida, puede usarse para encender otras luces.
12. Piensa globalmente. . .
El Rebe impulsó el llamamiento de Ufaratzta (te expandirás): que sus emisarios viajen a comunidades de todo el mundo, brindando la posibilidad de acceso individual a su herencia hasta el último judío del globo. Hasta la fecha, unas 4.500 parejas de Jabad están en 100 países alrededor del mundo y dirigen 3.500 instituciones.
13 Actuar localmente
A pesar del alcance global del movimiento Jabad, los emisarios son financiados en gran parte a nivel local, formando una parte integral de las comunidades a las que sirven.
Esa idea se extiende a todos los implicados; toda persona judía tiene responsabilidad de difundir el saber judío.
Cada comunidad, y cada individuo en ella, está facultado con la posibilidad de realizar la última palabra, pensamiento o acción que puede inclinar la balanza y traer la redención al mundo entero.
El Rebe de Lubavitch no vino solo a despertar a los judíos. Vino a despertar a la humanidad entera. Nos enseñó que el judaísmo no es una luz encerrada para unos pocos, sino una antorcha destinada a encender las almas de todas las naciones.
Al vivir con orgullo nuestra identidad particular y al mismo tiempo compartir generosamente la luz universal de la Torá —tanto a través de los Siete Mandamientos Noájidas como de la sabiduría jasídica—, judíos y noájidas nos convertimos en socios activos en el plan divino.
Estamos parados en el umbral de la era mesiánica. Que cada uno de nosotros, en su lugar y con sus fuerzas, se convierta en un farolero. Porque pronto, en nuestros días, “la tierra se llenará del conocimiento de Dios como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9), y la rectitud universal dejará de ser una esperanza para convertirse en la vibrante realidad de una humanidad redimida.
¡Que merezcamos verlo muy pronto, con la llegada del Mashíaj!
El Rabino Mordejai conversó sobre Cabala en las Rocosas, cantó con judíos en Italia, bailó con los de Lituania, y dijo lejaim en Ucrania. Actualmente reside en Brooklyn, New York donde esta concluyendo sus estudios post-rabinicos.
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